Taller Escuela de DIBUJO Y PINTURA TU CUADRO Leganes

Conócete a ti mismo, era la inscripción que presidía la entrada al pronaos del templo de Apolo en Delfos, y esta es una de las constantes vitales del pintor de Leganés Carlos García Yagüe. GARYA, que es como firma sus cuadros, es un pintor comprometido con sus orígenes, consigo mismo y con el entorno que le rodea, sirviéndoles de inspiración.  De este modo, la imaginería que se materializa en sus pinturas son propias de un rico mundo interior referido al ideal de comprender la conducta, moral y pensamiento humano, porque comprenderse uno mismo es comprender a los demás también y viceversa, sabiendo que somos todos pertenecientes a la misma naturaleza. Por eso, aprender el verdadero significado de la frase conlleva inevitablemente a verse uno mismo como ser humano ante la verdad que se refleja en la pintura.

Dotado de una extraordinaria capacidad para asimilar lo mejor de la tradición artística, ha podido desarrollar una dilatada carrera observando en primera persona a los grandes maestros a los que se acerca hacia un lugar común para enriquecer su mundo interior. Desde el punto de vista técnico, por el virtuosismo y la variedad de las pinceladas, la riqueza de matices y la vistosidad cromática en una paleta tremendamente rica, vibrante y luminosa, el GARYA alquimista sorprende con unas composiciones cuya lectura resulta amable y familiar. Paisaje, religión, tradición y modernidad son algunos de los lenguajes que encontramos en sus creaciones, conviviendo en una armonía musical interpretada por la mirada del espectador.

La inspiración está por encima del oficio, sin olvidar que el oficio es uno de los principales medios de inspiración que trabaja y que también enseña mostrando otra de sus facetas, la de profesor, en la que comparte sus conocimientos, sabedor del trabajo bien hecho pero con la humildad del principiante.

Una de las constantes de su trabajo es el dibujo persistente y disciplinado, llegando a desarrollar una mayor narrativa y expresividad al dibujar el cuerpo humano, sobre todo el de la mujer, musa sugerente, a la que convierte en mito poético con una facilidad que asombra a través de animosos colores y de orondas líneas sublimares que nos la crean y recrean con fuerza y belleza inusitadas. O, por decirlo mejor, convierte el mito en mujer. El templado erotismo de sus desnudos muestra una fuerte palpitación de la vulnerabilidad del ser humano a través de la fragilidad del cuerpo de la mujer. El redescubrimiento de la intimidad, la clara mirada de lo ajeno fijando los límites del “yo”.

La toma de contacto con las pinturas de GARYA es adentrarse en un mundo onírico al servicio de la fantasía que la naturaleza otorga a unos pocos afortunados, que a su vez nos regalan unos trampantojos por los que ver la realidad a través de la mirada como el que es capaz de provocar que el espectador se detenga, mire y se adentre por esas ventanas que son sus cuadros hacia otros lugares desconocidos por su psique. El arte es una mentira que nos acerca a la verdad, dijo Picasso. Por lo tanto, estamos ante un pintor que transmuta, sintetiza y poetiza la realidad. Su estilo amable y sólido encuentra su vitalidad en un color vibrante y una arquitectura del dibujo monumental propio de los artistas del Renacimiento, con una contundencia que equilibra su tendencia a los acabados profundos y luminosos, y con una capacidad e instinto pictórico fuera de toda norma.

Iván Jiménez García

Licenciado en Historia del Arte

 

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